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日志


12月30日

la última y nos vamos

El tiempo se puede medir en grandes lapsos como los siglos,

en días o hasta milésimas de segundo, el tiempo que también

es mentira y sin embargo no deja de correr.

Abstracción junto con lo que igual hemos creído medir.

No escribo sobre el tiempo, escribo sobre los días y las noches

que he podido mirar, su olor y sabor…el recuerdo que ya vive

eterno en la memoria.

De días vi muchos, soleados casi todos, con lluvia por las tardes

y de noche, los lugares por donde pasó el sol siempre diferentes

con vientos frescos y vientos que parecían traer consigo

toda la furia en que arden las ciudades, los pueblos con un

viento que hizo sentir alegría, soledad y melancolía al

 mismo tiempo.

Mirar como entre muros la gente cae y como ellos no se

pueden mover, ni sentir asco, ni contarnos lo que han visto.

Las calles de la zona uno en ciudad de Goathemala -como

escribían los españoles- con sus muros sucios de vergüenza.

Los muros de las fábricas maquiladoras del norte, escondidos

igual que las mujeres que si no se guardan son desaparecidas.

Los muros de sus templos, sucios de riqueza y despojo,

Muros levantados por esclavos, esclavos en minas, minas de

Taxco, Oruro, lo mismo Potosí o las escondidas en la Amazonia

“¿qué más quiere? Tiene todo y asesina” canta Amparo y no

se equivoca, Amparo que hizo una fiesta y me cantó.

Pero volviendo a las minas, las minas son frías, frías de muerte,

 frías de silicosis, frías de pueblos despojados de su historia y

de los derechos que no llegaron a conocer, frías de oro y plata.

Vi cocos en las palmeras, en las de Oaxaca, Guerrero, Veracruz,

Chiapas y la Guate donde existen las tiendas de cocos…y sobre

 la panamericana Rey Azúcar, y sobre la panamericana otro

 muro con una advertencia  “el ejército de Guatemala te desea

un buen viaje”, 250mil desapariciones, 250mil desapariciones,

¡250mil desapariciones! Y en Colombia más de 7mil en los

 últimos 2 años (que aunque no importe el tiempo no deja de

sorprender), no hace falta nombrar al responsable.

Rostros tristes, rostros de costumbre, rostros nuevos y otros

cansados, rostros con coraje, con sonrisas como las de

Merari, Damaris y Maríaitzel, y de todos y todas las que me

Hicieron sonreír sin que me supiera su nombre, del niño del

 puenteTalismán.

Vi ciudades y pueblos con fachadas lindas, las fachadas de las

Iglesias que me gustan, aunque no comprendo porque si a mi

ni me gustan las iglesias, cuando las miro desde bien abajo y

miro que por muy altas que sean sus cúpulas nunca

alcanzarán el cielo me da por sonreír, tal vez por eso ríen tanto

los niños, porque ven absolutamente absurdo y pirado todo

lo que los adultos creen que hacen bien…o que creen que hay

razón para hacerlo.

Y como niña brinque, baile, baile con ritmos balcánicos, con reggae

rumba y son. Y retocé sobre la arena, dejé que la marea me llevara

un poquito, me balanceaba sobre las hamacas, me subí al columpio,

dormí siempre que pude sobre mi colchón, y sobre el suelo frío y

 sobre la arena…mirando un mundo de estrellas sobre mí y así

no pasé más frío, no tuve temor…nunca tuve temor.

Además de noche anduve por calles, calles vacías y calles con

ríos de gente, las calles de La Vinata que son apenas unas 4 o 5, o

que quizá no son ni calles porque nunca les vi los nombres –como se

 ven en las ciudades- tan solo espacios entre hogar y hogar. Las calles

de La Antigua que están empedradas rodeadas de color, color de las

casas y el cielo que es inmenso, llenas de iglesias, hostales y turistas

en su mayoría de piel pálida. Las calles del centro que no me canso

de caminar, las que están atrás de catedral y palacio. Las calles

que se convierten en caudales de ríos en Tapachula, claro, cuando

llueve, las calles de Tenexpa…donde me quise quedar, las calles de

Taxco tan estrechas y sin banquetas, tan hechas al vapor. De noche

pasé por el Istmo y también me quise quedar, cuando abrí los ojos

ya llegábamos a Arriaga, pasamos por Pijijiapan y Tonalá y allí

también me quise quedar.

12月28日

Las cuatro ruedas del capitalismo: Represión

 
TANTOS SIGLOS CONTRA UN
SOLO MINUTO,
 
LENTO CUCHILLO PARA
CORTAR UNA FLOR,
 
TANTA BALLA PARA ACRIBILLAR
UNA BANDERA,
 
TANTO FUEGO PARA
QUEMAR UN LIBRO,
 
TANTO ZAPATO PARA
APLASTAR UN ROCÍO,
 
TANTO RUIDO PARA ACALLAR
UNA VOZ,
 
TANTOS CAZADORES PARA
CAZAR UN SOLO VENADO,
 
TANTO COBARDE CONTRA UN
SOLO VALIENTE,
 
TANTO SOLDADO PARA
FUSILAR A UN NIÑO.
 
 
Luis de Lión