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日志


4月26日

DICTAN FORMAL PRISIÓN A INDÍGENAS ME´PHAA

 

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan A.C. publica el siguiente boletin de prensa sobre la situación de los indigenas detenidos en El Camalote, municipio de Ayutla, miembros de la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa (OPIM) , fueron detenidos el jueves 17 de abril en un retén que instalaron militares, policías de la Agencia Federal de Investigación (AFI), la Ministerial y de Seguridad Pública, acusados de matar a un paramilitar que vivía en esa comunidad.
Tlapa, Guerrero, México, a 23 de abril de ¬2008.- El juez Mixto de Primera Instancia con sede en Ayutla, Alfredo Sánchez Sánchez dictó hoy auto de formal prisión a los cinco integrantes de la Organización del Pueblo Indígena Me´phaa (OPIM) que fueron detenidos, torturados y encarcelados por el delito de homicidio en contra de Alejandro Feliciano García, -ocurrido el pasado 1° de enero de este año- quien ha sido vinculado al Ejército y a corporaciones policíacas.
“Esta resolución, es injusta e ilegal, porque que no existen pruebas contundentes y de peso dentro de la averiguación previa que señalen a los detenidos como responsables de la muerte que se les imputa; y se les negó además el derecho a declarar por escrito, bajo el argumento de que su texto no estaba redactado en la lengua Me´phaa (tlapaneco)”, afirmó el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández.

Antes, esposas y familiares de los detenidos así como representantes de la Red Nacional de Organismos de Derechos Humanos, de la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos y de organizaciones sociales, estudiantiles y campesinas se reunieron con el juez, para exigir que recibiera la declaración escrita de los detenidos, toda vez que estaba violando a éstos sus derechos.
También reprocharon que haya liberado 15 órdenes de aprehensión el 11 de abril contra un igual número de integrantes de la OPIM en El Camalote, con una averiguación previa en la que el MP de Ayutla da valor probatorio a una copia de fax de la necropsia que le practicaron al cadáver de Alejandro Feliciano, el pasado 10 de abril, a casi cuatro meses de su muerte y a 10 días de que fueron emboscados cuatro policías municipales y un pagador de Telecomm-Telegráfos que entregarían recursos del programa Oportunidades, en comunidades Me´phaa.
“Nos tienen presos porque luchamos por los derechos humanos”: presos.
También por la mañana, la misma Misión Observadora visitó en la cárcel al dirigente de la OPIM en El Camalote y representante de los 14 indígenas Me´phaa de ese lugar que fueron esterilizados de manera forzada en 1998 y 2001, Orlando Manzanarez Lorenzo; el ex comisario y uno de los esterilizados, Manuel Cruz Victoriano, de Natalio Ortega Cruz y Romualdo Santiago Enedina (sobrinos de la indígena Me´phaa, Inés Fernández Ortega que fue violada sexualmente por soldados del Ejército, en 2002) y de Raúl Hernández Abundio.
Tras las expresiones de solidaridad que manifestó la Misión Observadora, los cinco detenidos quienes salieron esposados a narrar la forman en que los aprehendieron el pasado 17 de abril, la tortura sicológica a la que fueron sometidos por parte de agentes de la Policía Investigadora Ministerial (PIM) y los tratos injustos que han estado recibiendo.
Orlando Manzanarez Lorenzo expresó en todo momento que él y sus compañeros son inocentes y que sólo se les está encarcelando porque se han estado organizando para exigir el respeto de sus derechos humanos y una aplicación transparente de los recursos públicos. Agregó que por esto último el alcalde de Ayutla “y el comisario de El Camalote (Isidro Remigio Cantú), nos fabrican delitos, nos tienen mucho coraje porque no lo dejamos robar, porque nosotros exigimos que se use el recurso en las comunidades”.
Advirtió que “aunque estemos encarcelados, vamos a seguir luchando por nuestros derechos, nosotros no andamos en la lucha para robar o asaltar como ahora dicen, ni andamos en grupos armados como nos acusa el presidente (municipal), andamos pidiendo que haya beneficios para los pueblos, luchando por el bien y somos inocentes”.
Tiempo antes de la visita, los encarcelados presentaron una queja ante representantes de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum) en Guerrero, contra agentes de la PIM por las amenazas que sufrieron cuando fueron detenidos en el crucero de Tecruz, camino a El Camalote.

4月11日

¡TIERRA Y LIBERTAD!, ¿LEMA ZAPATISTA?

 

  • Avatares de una consigna legendaria
  • Fructífero diálogo entre magonistas y zapatistas

Ricardo Flores Magón y Emiliano Zapata son las ovejas negras de la Revolución de 1910, y por eso sus movimientos confluyen. Que en los primeros años del siglo pasado los animadores del Partido Liberal Mexicano (PLM) redactores del periódico Regeneración y los hombres de Anenecuilco, con Emiliano Zapata a la cabeza, hayan puesto sus asuntos en manos del mismo abogado, Pancho Serralde, testimonia la convergencia tendencial de sus trayectorias políticas, pues unos y otros recorrieron, a su manera, el camino que va del agotamiento de las vías legales a la “acción directa”.

El segundo momento en que se cruzan los caminos de magonistas y zapatistas (como terminarían por ser reconocidos) fue a principios de 1906, cuando Regeneración denuncia la desaparición y asesinato de Jovito Serrano por órdenes de las autoridades porfirianas y dueños de la hacienda de Atlihuayán, misma que por entonces avanzaba sus cercas devorando los terrenos y el ganado de Yautepec. Y es que el tal Jovito, aunque los Flores Magón no lo supieran, era quien había iniciado al joven Emiliano en los vericuetos de la gestión legal de las reivindicaciones de los pueblos.

En septiembre de 1910 los de Anenecuilco fueron impedidos de sembrar por la Hacienda del Hospital, que además rechazó cualquier arreglo negociado, y fue entonces cuando Zapata dio un paso sin retorno: repartió las tierras entre su gente y la organizó para defender los sembradíos. Por esos mismos días, a miles de kilómetros, exiliado en Los Ángeles, California, Ricardo Flores Magón escribía: “Esclavos, empuñad el Winchester. Trabajad la tierra cuando hayáis tomado posesión de ella. Sed fuertes todos y ricos haciéndoos dueños de la tierra; pero para eso necesitáis el fusil: compradlo, pedidlo prestado en último caso, y lanzaos a la lucha gritando con todas vuestras fuerzas: ¡Tierra y Libertad!”

Así, no resulta extraño que en el verano de 1911, habiendo probado el zapatismo la hiel de la traición maderista, el PLM buscara contactos con el ya para entonces defenestrado “Atila del Sur”. Intentos que hicieron fracasar traidores como Carlos Steinmam, quien entregó en la estación de Buenavista de la capital a Enrique Novoa con todo y documentos dirigidos por los liberales a don Emiliano; o como aquel otro espía, que puso en la mira policíaca al agente especial de Zapata en la capital, Emilio Filisola, quien ya mantenía correspondencia con la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, en el exilio de Los Ángeles.

Hay que reconocerles a los miembros de la Junta el mérito de haber hecho públicas sus simpatías por el zapatismo desde el comienzo mismo de ese movimiento, incluso en el periodo en que los rebeldes del sur se mantenían fieles a Madero. Respaldo que tuvo alto costo para el PLM. Dentro del movimiento anarquista internacional, quienes –por razones que no vienen a cuento– tenían cuentas que saldar con los llamados magonistas, quisieron cobrárselas usando en su contra las heterodoxas expresiones de reconocimiento revolucionario a unos campesinos sureños que ciertamente no eran anarcos. Ricardo Flores Magón se defendió: “No recordamos que alguno de nosotros haya escrito sobre Zapata como si fuera “camarada”, pero si lo hemos dicho no nos avergonzamos de ello, pues cuando Zapata invita al campesino a arrebatar la tierra de manos de los monopolizadores de ella, y es lo que actualmente ayuda a hacer, sentimos para él un compañerismo más sólido que el que nos inspiran los parlanchines revolucionarios de salón (...)” Y a respaldarlo salieron, también, los ácratas menos dogmáticos, como Pedro Kropotkin, e, indirectamente, Enrique Malatesta.

No sabemos en qué medida José Guerra, enviado a Morelos por la Junta revolucionaria en los primeros días de marzo de 1913, influyó en la definición del zapatismo ante el gobierno golpista de Victoriano Huerta, que en su antimaderismo de derecha aparecía como el “enemigo de su enemigo”. El hecho es que la entrevista de Guerra con el caudillo del sur versó sobre estos temas y tuvo lugar un par de días antes de que Zapata hiciera pública su posición al respecto: rechazar al nuevo gobierno y romper con sus anteriores aliados, una postura muy cercana a la que podía leerse en Regeneración .

También ignoramos el efecto que tuvo en Zapata el manifiesto anarquista del PLM del 23 de septiembre de 1911, pero el hecho es que tiempo después de esta radical definición ideológica surgió la invitación a publicar en tierras zapatistas y con papel de la entonces expropiada fábrica de San Rafael, el semanario Regeneración, que durante la mayor parte de su larga vida se imprimió en el exilio. “Emiliano Zapata –escribe Ricardo Flores Magón en octubre de 1915– ofreció a Antonio de P. Araujo poner a disposición de Regeneración todo el papel que necesitara, en caso de que el periódico se publicara en territorio controlado por las fuerzas surianas”. Los redactores, a la sazón en la cárcel, no aceptaron el ofrecimiento.

En nuestro imaginario colectivo, “¡Tierra y Libertad!” es el vínculo entre Flores Magón y Zapata . Nexo de orden mítico: no sólo porque el énfasis de los términos es distinto en cada uno de los personajes: Zapata, el campesino, es por sobre todo “la tierra” y Magón, el intelectual revolucionario, “la libertad”; sino también porque al conectar la célebre fórmula política con el caudillo del sur se reivindica la condición autóctona e identitaria de la consigna, mientras que al asociarla con el revolucionario ácrata se resalta su internacionalismo, su carácter de principio universal.

Pero la condición legendaria de este lema compartido estriba, sobre todo, en que se sustenta en una invención históriográfica: hasta hoy no se ha encontrado escrito alguno del Ejército Libertador del Sur, ni del caudillo suriano, suscrito con dicha leyenda. El zapatismo siempre rubricó sus programas, manifiestos, comunicados y cartas con la fórmula: “Reforma, Libertad, Justicia y Ley”, probablemente inspirada en el lema “Libertad, Justicia y Ley”, con que el PLM firmó el programa reformista de 1906, pero nunca hizo suyas formalmente las expresiones más radicales que desde 1911 adoptó la Junta. Escribe Ricardo Flores Magón en mayo de 1911: “Abrazad resueltamente la bandera igualitaria del PLM, que es la (…) Bandera Roja, la bandera de todos los desheredados del mundo, y en cuyos pliegues pueden leerse estas hermosas palabras: Tierra y Libertad.”

Ciertamente a partir de 1914, con la llegada a territorio zapatista de intelectuales urbanos familiarizados con el marxismo y el anarquismo, como Rafael Pérez Taylor, Miguel Mendoza López y Antonio Díaz Soto y Gama, se fue sistematizando ahí un cuerpo doctrinario agrarista articulado en torno al concepto Tierra y Libertad. Y está documentado que Soto y Gama, vinculado en sus orígenes al PLM, empleaba el lema en sus discursos del Cuartel General de Tlaltizapán, cuando era secretario zapatista. “En Villa de Ayala –dice en una reunión de jefes en junio de 1917– surgió de pronto la señal esperada (…) la bandera del campesino, la inmortal bandera que anuncia Tierra y Libertad”. A su vez, Gildardo Magaña, heredero político de Zapata después de su asesinato en 1919, afirma años más tarde que el caudillo se inspiraba en la consigna “Tierra libre para el hombre libre”. Sin embargo, el movimiento y el líder que más denodadamente lucharon por la tierra y por la libertad en el arranque del siglo XX, nunca adoptaron formalmente el lema que hoy los identifica. Ni falta que les hizo .

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J. B. y A. B.   La Jornada, Del Campo, Abril 2008

 

4月4日

AFRICALA

SEGUNDO FESTIVAL DE CINE
AFRICALA
 
 
CINE AFRICANO CONTEMPORÁNEO EN LA CIUDAD DE MÉXICO
DEL 4 AL 13 DE ABRIL
 
 
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4月3日

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

 
 
CONTRA LA BRUTALIDAD CALDERONISTA
 
Ya son veinte las veces que se reúne la región Centro-Pacífico del Congreso Nacional Indígena (cni). Los delegados de pueblos, naciones y tribus de distintas regiones del norte, centro y sur se juntaron en las laderas de Awatsait+a (o Ciénega de los Caballos), convocados por las autoridades tradicionales de la comunidad wixárika de Tuapurie los días 8 y 9 de marzo. Fue a la intemperie, lo cual acentuó su carácter de sesión de trabajo según lo entienden los hombres y las mujeres del campo. Si bien la razón de este encuentro urgente fue la lucha de la comunidad wixárika contra una carretera abusiva e innecesaria que le quieren imponer la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la Secretaría de Turismo y el gobierno panista de Jalisco, el CNI discutió las decenas de luchas y resistencias también urgentes en todo el país. 
El Pronunciamiento de Tuapurie, producto de dos días de deliberaciones y conversaciones colectivas, denuncia los megaproyectos en regiones indígenas, como los corredores eólicos en el Istmo de Tehuantepec que afectan a pueblos ikoot, ayuuk, zoque y binizá en Oaxaca y el territorio kumiai en Baja California, los gasoductos y regasificadoras costeras, la explotación minera, turística y de la biodiversidad en la sierra de Manantlán y en todo el país “que destruyen la madre tierra y la cultura de nuestros pueblos”.

Se analizó la difícil situación de los pueblos por la represión y la criminalización de la lucha social, ligadas a las estrategias de seguridad del gobierno de Estados Unidos “para proteger sus intereses y los del capitalismo, asumidas incondicionalmente por el gobierno mexicano”.Se ha intensificado la guerra de exterminio contra las comunidades zapatistas y el EZLN en Chiapas. Esa guerra incluye la ocupación violenta por parte del Ejército federal, los intentos de despojo mediante procedimientos agrarios amañados, supuestos proyectos de conservación ecológica en la Selva Lacandona y la reactivación de acciones paramilitares.

La solidaridad del CNI abarca las luchas del pueblo nahua en el occidente, como en Ayotitlán, Jalisco, para frenar el despojo y la depredación por la explotación minera del Consorcio Minero Benito Juárez Peña Colorada, Los Juanes, La Gallina e Imán. También las comunidades nahuas de la Costa de Michoacán se oponen al despojo por transnacionales mineras como Ternium y las inmobiliarias hoteleras. La asamblea rechaza el desastre que en la Mesa de Palmira y La Tesorera, comunidades caxcanes, realizan mineras canadienses con participación del gobierno de Zacatecas.

“Exigimos del Tribunal Unitario Agrario una sentencia que reconozca los derechos históricos de la comunidad de Ostula en su litigio con la supuesta pequeña propiedad. Rechazamos los proyectos de Ruta Arqueológica y Tuxpan, Pueblo Mágico que mercantilizarán la cultura indígena. Manifestamos nuestro apoyo al pueblo coca de Mezcala en la defensa de su isla y el territorio invadido por el empresario Guillermo Ibarra”, añade el Pronunciamiento.

“Demandamos la liberación inmediata e incondicional de nuestros presos
políticos y el retiro del Ejército y los grupos paramilitares
de todas las regiones indígenas”
 
“Nos solidarizamos con la lucha de la comunidad purépecha de Zirahuén contra el grupo empresarial Ramírez, impulsor de la privatización de su lago, y el cacique Guillermo Arreola, quien ha despojado desde hace más de treinta años a la comunidad de sus tierras. Igualmente nos pronunciamos contra la ocupación ilegal de las tierras de Zirahuén y sus catorce anexos, por productores aguacateros de Uruapan. Rechazamos el proyecto que pretende despojar territorios purépecha y nahua a través del complejo carretero Lázaro Cárdenas-La Piedad y Lázaro Cárdenas-Manzanillo. Rechazamos la privatización del río Carapan y sus afluentes, así como la pretensión de privatizar las aguas subterráneas y superficiales que nacen en territorio purépecha. Denunciamos la formación de la Secretaría de Pueblos Indígenas de Michoacán como una instancia encaminada a seguir instrumentando las políticas neoliberales de exterminio de nuestros pueblos y desconocemos como integrante del CNI a su titular, el traidor Alfonso Vargas, y a su equipo de colaboradores”.
Para Oaxaca, el CNI demanda condiciones para poner fin al exilio en Canadá del maestro mixteco Raúl Gatica Bautista, la libertad de los presos zapotecos de San Isidro Aloapam, y la cancelación de más de 15 órdenes de aprehensión en su contra por defender su territorio, la cancelación de la presa El Paso de la Reina en territorio mixteco de la costa, así como la explotación minera en la región Cañada por empresas canadienses.
 
“Rechazamos la creación de ejidos y comunidades agrarias en la nación kumiai. Denunciamos la violación de sus derechos territoriales con la reciente instalación de un gasoducto que atraviesa su territorio. Exigimos se otorgue a los kumiai el libre paso por la frontera México-Estados Unidos por tratarse de un pueblo cuyo territorio y población se localizan en ambos países. Rechazamos la prohibición al derecho de pesca de la tribu cucapá y exigimos el respeto a sus derechos territoriales ancestrales".
“Exigimos el reconocimiento de los derechos de propiedad y posesión que corresponden a la comunidad de San Pedro Atlapulco sobre las tierras comprendidas dentro del Parque Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla. Rechazamos la construcción del megalibramiento carretero Toluca-Cuernavaca que pretende invadir y fragmentar territorios comunales de Monte de las Cruces, Huitzilac y Parque Nacional Lagunas de Zempoala. Nos solidarizamos con la lucha autonómica del pueblo amuzgo de Guerrero y denunciamos el hostigamiento permanente por parte de la presidenta municipal de Xochistlahuaca, Aceadeth Rocha. Rechazamos la reactivación del proyecto de aeropuerto en Atenco y Texcoco, la construcción de las presas La Parota, La Yesca, El Cajón y Arcediano”.
 
El Pronunciamiento demanda “la liberación inmediata e incondicional de nuestros presos políticos y el retiro del Ejército y los grupos paramilitares de todas las regiones indígenas”. Por último, ratifica la adhesión a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y a la Otra Campaña, y llama a los pueblos indígenas “a profundizar, junto con el pueblo de México, su resistencia anticapitalista y el ejercicio de sus derechos autonómicos”. Convoca, en fin, a fortalecer el CNI “como la casa de nuestros pueblos”.
 
Suplemento Ojarasca. La Jornada. Marzo 2008.